domingo, 3 de marzo de 2019

NOCHE DE FIESTA & DIVERSIÓN

En la noche del desfile de Navidad del año pasado, Eduardo se reunió con sus amigos en la noche para salir a divertirse.
  Eran alrededor de las 8:30 de la noche, en el centro, Eduardo estaba esperando a sus amigos para ir a comer  tacos; llegando todos sus amigos se fueron a comer.
  Platica tras platica comiendo salieron temas de ex-novias y uno de sus amigos llamado Emmanuel se pusó triste porque extrañaba a su novia y comiendo surgieron retos.
  Eduardo propuso que todos los reunidos se comieran de a una cucharada de salsa que por cierto estaba muy picante, todos aceptaron y Mauricio fue quien comenzó a comer salsa, el dijo que no picaba y de ahí comenzaron a comer todos la salsa a excepción de Eduardo, pero Mauricio les había engañado y todos se enchilaron demasiado.
  Terminando de cenar fueron al centro a ver qué tal estaba el ambiente de la fiesta de navidad pero ya había acabado y ya no había nadie; luego de alrededor de 10 minutos llegaron unos tipos y les aventaron explosivos (cohetes), y uno de los amigos de Eduardo se enojó y por poco comenzaban a pelear, pero Eduardo los separó y controló la situación, después de un rato Eduardo dijo lo siguiente:
-¡Vamos a la tienda por cohetes y luego les echamos la guerrita!-.
-¡Cámara!-. Respondieron todos los demás.
Y de esta forma fueron a comprar "cuetitos", "cebollitas" y "cañones".
  Luego, entre los dos grupos de chicos se estuvieron aventando los cohetes durante dos horas, en toda la cuadra del centro.

  Después se les acabaron los cohetes y aclararon una "tregua", en la cual al día siguiente continuarían con sus batallas.
   Más sin embargo, al día siguiente los enemigos de Eduardo y sus amigos tuvieron miedo y nadie se presentó.
   La experiencia que Eduardo nos contó fue que se divirtió mucho, pero que debería de tomar mucho más en cuenta que era peligroso.


UNA NOCHE DE TERROR
En un fin de semana, en la noche, Brayan se puso de acuerdo con sus amigos para ver si podrían encontrarse con algo sobrenatural en el panteón.
  Todo comenzó cuando Brayan estaba jugando fútbol afuera de su casa con sus amigos, luego terminaron de jugar fútbol, se sentaron a platicar y de la nada surgió el tema de contar cosas de terror, hasta que uno de sus amigos le dijo:
-¡Vamos al panteón!, ¡O les tiembla!-.
A lo que los demás le respondieron:
-¡Cámara, ya estas peinado pa´tras!-.
Entonces Brayan y sus amigos se dirigieron al panteón, claro durante su camino iban haciendo bromas de todo tipo (empujándose entre ellos, tocando puertas, por ejemplo), hasta llegar frente al panteón; eran las 11:30 de la noche aproximadamente, y llegaron al panteón, en este momento comenzaron a surgir las dudas de adentrase o no dentro del este, algunos se quedaron en una esquina porque les daba mucho miedo, entre estos pocos estaba Brayan; ya era demasiado tarde, entre la burla y el ruido que ellos propagaban les llenaba el terror; pero al mismo tiempo que hacían ruidos de las bromas, los vecinos cercanos los escucharon y pensaron que estaban robando.
   Muy nerviosos y preocupados, llamaron a la policía, quién no tardaría en llegar. 
  Al poco tiempo llegó ésta, quien asustó demasiado a Brayan y a quienes estaban en la esquina observando a los que si se habían adentrado en el panteón éstos se echaron  a correr y los restantes, por supuesto, no se quedaron atrás, pero para no ser reconocidos mientras corrían, se intercambiaron sus ropas.

  Corrieron y no pararon hasta alejarse lo suficiente, se esperaron sentados enfrente del preescolar de la comunidad a hablarse de lo sucedido, muchos se espantaron y se fueron a sus casas.  Brayan se quedó a tomar cervezas otro rato por tremendo susto que se dieron.
  Al siguiente fin de semana, se volvieron a reunir, nuevamente uno de ellos dijo que si volvían a repetir lo sucedido en el fin de semana pasado, pero la mayoría de los que si entraron al panteón dijeron que no puesto que durante la semana tuvieron pesadillas donde algo les decía que no deberían volver.
   Brayan nos cuenta que de esta anécdota aprendió junto con sus amigos a no buscar cosas sobrenaturales, ya que luego "se les puede conceder el encontrarlos"...